Coaching de vida:
no soy la coach que te empuja. Soy la que camina contigo.

Antes de ser coach de identidad, fui la clienta

Durante años trabajé en entornos corporativos internacionales. Aprendí a adaptarme, a rendir, a “funcionar”. También aprendí —a mi costa— lo que significa construir una identidad que encaja… pero no representa. En 2019 recibí coaching por primera vez. Fue un antes y un después. No como idea, sino como experiencia vivida: dejé de escuchar el ruido y empecé a sentir lo que había debajo. Y debajo había más de lo que imaginaba.

Por qué uní el coaching de vida con la psicoexpresividad: identidad y expresión

Después de ese punto de inflexión, comenzó la formación: coaching certificado ICF y psicoexpresividad.

Entendí que no basta con entender lo que te pasa.
Hay partes que necesitan ser expresadas para poder transformarse.

La escritura, el cuerpo, las metáforas, el arte… abren caminos donde la mente no llega.

El nombre Passiflora nace de ahí: de una flor que apareció en una visualización, antes de conocerla.

La busqué y descubrí que simboliza calma, equilibrio…
y una forma de pasión distinta: la que nace cuando dejas de actuar y empiezas a ser.

Mi forma de acompañar en el coaching de identidad

En una sesión conmigo no vas a encontrar presión ni respuestas rápidas.

Vas a encontrar un espacio para parar, escucharte y ver con más claridad.

Trabajo contigo, no por delante. No empujo, no dirijo: sostengo el proceso.

No busco que tomes decisiones perfectas, sino que puedas tomar decisiones coherentes contigo.