No necesitas tenerlo todo claro para empezar.
La sesión exploratoria es un primer espacio para parar, poner palabras a lo que estás viviendo y entender si este proceso es para ti.
Es una conversación honesta,
donde puedes contar qué te está pasando y llevarte ya una primera claridad.
Si decidimos seguir, veremos juntas cómo acompañarte.
Y si no, al menos te habrás escuchado de una forma distinta.
La terapia suele trabajar desde el pasado, el origen del malestar y la sanación emocional.
El coaching trabaja desde el presente: te ayuda a entender dónde estás y a orientarte hacia donde quieres ir.
No sustituye un proceso terapéutico, pero puede complementarlo.